Normalmente me gusta mantenerme con los pies en la tierra cuando veo una película. Trato de conservar la perspectiva de las cosas. En una película de terror, no grito: sí está muy escolofriante el asunto, aprieto los dientes, y punto. Sí me río con las comedias, pero se requiere de algo tremendamente gracioso para que suelte la carcajada (gracias, MST3K). Con los dramas aguanto bastante bien, aunque admito que siempre berreo como un crío cuando veo Grave of the Fireflies.Ayer acabé de ver Goodbye, uncle Tom, y me di cuenta de que no supe como reaccionar durante toda la película. A lo largo de esas dos horas y quince minutos, que se sintieron como una semana entera, suspiré, me conmoví, me amargué, y changos, hasta me reí. Me acordé de cuando vi Flower of Flesh and Blood, de la serie de Guinea Pig, en la que todo el tiempo me tranquilizaba pensando: "calma, es una película, son efectos especiales...". Pero con Goodbye, uncle Tom, me sentí horriblemente confundido: "¿o sea... pero cómo le hicieron... eso no pudo haber pasado... de dónde sacaron a esa gente...?" A menudo llegaba al grado de pesadilla inclemente, pero irremediablemente hipnótica. Si una película merece el adjetivo de increíble, es ésta.
Goodbye, uncle Tom fue dirigida por Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi, famosos por la cinta Mondo Cane. A manera de pseudodocumental, la película viaja en el tiempo a la época de la esclavitud en América, y mediante detalladas recreaciones hace una crónica de la brutal entrada del hombre negro a los Estados Unidos. Desde los barcos donde transportaban a los esclavos en condiciones inhumanas, hasta las granjas criadoras de esclavos del final (que tiene que verse para creerse), durante dos horas se presenta un desfile de atrocidades que incluyen mutilaciones, violaciones, degradación y tortura. Sorprendentemente, los golpes más duros no vienen del gore o de la violencia en pantalla, sino de la actitud de los estadounidenses de la época hacia los negros. Es escalofriante la naturalidad con la que (supuestamente) los trataban como bestias, a veces justificando así su crueldad, a veces hasta portándose condescendientes con lo que consideraban simples animales.
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No me es difícil entender por qué en su momento se pensó en esta película como la más racista de la historia, aunque se trate de todo lo contrario. Estoy seguro de que, pese al tinte de explotación, nunca se habían mostrado de manera tan cruda los detalles de esa parte de la historia de América.
¿Qué tan cruda? Digamos que pesadillas como ésta uno esperaría verlas en un videocasette de tercera generación, en una calidad que demuestre que se trata de una película olvidada, una curiosidad oscura que se filmó y se abandonó poco después. No podía creer, entonces, lo increíblemente bellas que eran la fotografía y música de la cinta. No sé si hubo un trabajo de restauración o si sólo se fueron a los negativos originales, pero la presentación del nuevo dvd es impecable. Al verla como originalmente se había presentado, uno no puede creer la majestuosidad de la producción. ¿Quién dio los millones para financiar semejante proyecto? ¿Cómo es que miles de extras negros se prestaron para recreaciones de actos tan humillantes? ¿Cómo es que una película de explotación tiene un soundtrack mejor que los de Morricone?
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La próxima vez que alguien me pida una película de horror, esperando una burrada adolescente como Wrong Turn o Cabin Fever, I'll give them horror alright. Goodbye uncle Tom es una película que hace daño, que duele. Y sin embargo, por más exagerado que uno crea que se presentan los hechos en la cinta, lo que da más miedo... es que probablemente así sucedió. Obligada.
Pedro Arizpe, 24/01/04




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