Si seguimos así, mis jocosos chistes sobre literatura femenina pronto quedarán obsoletos. Del suplemento FILias 2007 de MILENIO:
De “literatura femenina o de género”, nadaY si se baja Vivian, le invito unas cervezas.
Amenazó con bajarse de la mesa si se dialoga en torno de una etiqueta.
Rafael Torres Meyer
Si concede entrevistas es sólo porque los medios le sirven para atacar el daño que la mediatización hace a las letras. Si acude a una mesa que reúne solamente a narradoras, como lo hace hoy, es para evitar que se hable de literatura de género. Vivian Abenshushan parece vivir en medio de la incongruencia, pero cada acto y cada palabra que salen de su boca y de su pluma son absolutamente consecuentes con su forma de pensar.
“Desde que comencé a escribir he declinado sistemáticamente las invitaciones a cualquier cosa que se le parezca a una mesa de narradoras o de literatura femenina, incluso las entrevistas que inevitablemente toquen el tema, porque se ha convertido en una muletilla cómoda para los periodistas o incluso los escritores, que aleja a los lectores de una lectura más amplia, con muchísimas más posibilidades que las que concede una etiqueta reduccionista”.
Abenshushan se muestra totalmente en contra de la literatura de género, lo mismo que de la generacional, pues asegura que, al cobijo de esa forma de catalogar, se producen obras de baja calidad, pero muy rentable.
“Lo que nació en una académica, como una reivindicación legítima en algún momento, se convirtió en todo lo contrario, parte del engranaje del mercado editorial que vende muchos libros, muchos muy malos”.
La autora, quien se presenta esta tarde en el salón José Luis Martínez de la Fil, acompañada por Lina Meruane, Mayra Luna, Liliana Blum y Mariana Enríquez en la mesa Novísimas narradoras, anticipa que, si aceptó la invitación, es porque lo que se podrá escuchar en ese diálogo que reúne únicamente a mujeres no tendrá que ver con su condición.
“Yo le mencioné a los organizadores que sospechaba del título de las mesas, pero me dieron una serie de argumentos muy contingentes. Me dijeron que no es una mesa de narradoras sino de narradores, pero que lo sucede es que se está consumiendo una gran cantidad de literatura que coincidentemente es producida por mujeres y que, en lugar de repartirla en diferentes mesas, se decidió dejar una sola. Además, el objetivo del foro es hablar sobre escritura, sobre las posturas en torno a la literatura. Nosotros trataremos de eludir la muletilla”, señaló Abenshushan, quien incluso amenaza con bajarse de la mesa si la discusión gira en torno de alguna etiqueta.
Independientemente de que sus textos sean de calidad o no, es refrescante encontrarse con una mujer que no se ampare tras el escudo de la "literatura femenina", que básicamente es tan buena excusa como cualquiera para apestar. Monótonos mamotretos en primera persona que hacen crónica minuciosa de cada reflexión contradictoria hasta que la protagonista acaba loca o muerta NO es literatura femenina: es mala literatura. Por más que sea correcto poner 2 y 2, y concluir que si se es mujer se escribe literatura de género, es lo más infame que pueden proponerse como autoras: les despoja de su individualidad y se convierten en "una más" que se agrega a esa masa amorfa , acorazada, defensiva, que en conjunto bien pudiera no tener nada que ver con sus propias voces. Pero, como todo bandwagon: es lucrativo.
No distingue de literatura de género y literatura generacional en su nocividad, y hace bien. Aún si los mismos eventos sociales nos hubieran inspirado a mi y a otros 100 jóvenes contemporáneos, me partiría el corazón que la historia me recordara como un exponente más de un movimiento, que me agruparan con un montón de personas que no conozco ni tuvieron que ver con mi formación creativa. Se estarían arrollando todas las sutilezas e individualidad de mi trabajo para encajonarme en base a vagas semejanzas.
Esta mujer quiere que la juzguen por sus propios méritos. Cualquier crítica o halago que yo pueda tener hacia la literatura femenina, ella no se va a sentir aludida: sabe que ella es más que una denominación: más que su sexo, su edad o el lugar en el que le tocó nacer. Puede que su escritura sea atroz, puede que sea excelente, pero se somete a juicio como individuo, sin grupo que la ampare. Eso es algo que no puedo sino respetar.
Pedro Arizpe, 26/11/07


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