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| Here comes the mooneeeeeey... |
En días recientes, después de ayudarme con mis cuentas y balances, Sara me hizo ver que después de vivir en un relativo pero largo ascetismo por destinar de manera constante una porción considerable de mi sueldo a pagar salas, computadoras, gastos de la escuela y una nueva TV, el mes próximo me acerco a algo cercano a una situación libre de deudas. "Deudas" es a lo que llamo cómodas mensualidades, no el asfixiante reclamo siempre creciente de haber usado dinero que no tengo: no soy tan estúpido. Una larga pero necesaria lista de pendientes llega a su fin, lo que significa que pronto podré gastar dinero en las proximidades del capricho y el hedonismo, si así lo quisiera.
Desde luego, este descubrimiento lo tomé mal. Mientras que todo este tiempo había vivido una vida sencilla sin mayores aspiraciones, a sabiendas de mis limitadas posibilidades económicas, la idea de poder comprar todo aquello que había mantenido como sueño guajiro hizo que cientos de pequeñas indulgencias se soltaran en desbandada, cada una luchando por volverse mi prioridad. "Bwaaaa, tengo dinero y no se qué hacer con él, bwaaa". Pero es verdad: es la causa del sufrimiento, el deseo.
Creo que he sido cuidadoso hasta el momento, comprando cosas que no puedo conseguir aquí por su escasa disponibilidad (o que alguien me diga dónde conseguir en Monterrey un cable de s-video para el Sega Saturn) o porque están locos los que les ponen el precio a los juegos en México (BioShock por 40 dólares, menos de la mitad de lo que cuesta en Gameplanet). Pero lo que realmente quiero es poder pagar por las cosas de contado de nuevo. Sara me llegó a tranquilizar y me enseñó a hacer uso inteligente de la tarjeta de crédito, asegurándome que no era dinero prestado, sino jugar a una especie de "viaje en el tiempo" con el dinero. Pero me sigue dando más seguridad el saber que hay un fajo de billetes escondido en un rincón del cuarto.
Ya que me desahogué con mis primeras compras de impulso en años, espero poder retornar a esa serenidad ascética , pero ahora con propósito más dulce: el ahorro. Y si mi esposa y yo tenemos un momento de extravagancia, lo disfrutaremos sin culpa alguna.
Un par de objetos más, y podré concentrarme de nuevo en lo que tengo, más que en lo que no. Así que el plan es este: terminar Rule of Rose (hijo, que desperdicio), Space Giraffe, Resident Evil Saturn (después de 5 años, finalmente se me hizo tenerlo), BioShock, Stranglehold y Rez HD (YES). Así que espero jugar Halo 3 co-op con ustedes por esas de navidad. Una feliz navidad.
Pedro Arizpe, 12/09/07



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