Here

artículos recientes:

25-Oct-08 23:44:
Contra el trabajo en equipo (forzoso)

09-Dec-07 02:33:
Historical perspective on videogame appreciation

16-Nov-07 01:43:
Halo 3

20-Oct-07 07:46:
Street Fighter IV

30-Sep-07 01:18:
Retrovirus

últimas entradas:

15-Oct-11 11:37:
Adventure Time

16-Aug-10 19:26:
Retrato del artista en su periodo gris

14-Aug-10 12:17:
Mucho café

29-Mar-09 09:23:
The Wrestler

23-Feb-09 16:16:
Se me acabaron los comics




Los cuatro seres más irritantes de la TV.
Mencioné que entre las razones de mi colpaso de percepción circadiana se encontraba la desaparición de cualquier rutina que girara alrededor de la TV. Que ya no siga tanto la TV, después de años de mantenerme pegado a ella, tiene mucho que ver con el hecho de que muchos de los programas que solía ver han desaparecido de la programación o transferidos a horarios inaccesibles... más las bondades de conseguir todas mis series en archivos de video directo de internet, horas después de su transmisión y listos para disfrutarlos cuando mejor me parezca. Hay un elemento más, sin embargo, que ha contribuido a este distanciamiento: el hecho de que en últimas fechas me descubro con cada vez menos paciencia para aguantar la misma fuente de conflicto en la mayoría de los programas de TV: la debilidad de carácter.

Una y otra vez, incluso con las series más aclamadas, el problema central de los episodios gira alrededor de una falla, una flaqueza en el carácter de un personaje usualmente correcto y honesto. No es algo de lo que me haya dado cuenta recientemente: de niño, cuando veía The Wonder Years, tenía que salir del cuarto cuando veía que Kevin Arnold iba a hacer algo que el narrador (él mismo décadas después) le advertía que no hiciera, pues la pena ajena me desesperaba y estresaba demasiado. Hoy en día, mi tolerancia ha alcanzado niveles bajísimos en este departamento. Casi todas las series dramáticas o sitcoms que han aparecido desde finales de los noventas lidian con personajes que actúan de manera egoísta en un momento de debilidad, y el resto del episodio lidia con la manera en la que les descubren la farsa o cómo limpian el desastre que ese momento les provoca.

Existen miles de ejemplos; basta prender la TV una tarde y se puede comprobar esta tendencia: Desperate Housewives, protagonizada por las cuatro mujeres más egoístas de la televisión; Grey's Anatomy, lleno de personajes que se dejan llevar por sus enamoramientos, traumas y depresiones en el que debería ser el entorno más profesional que existe; Everybody loves RaymondAccording to Jim, My wife and kids, The King of Queens: todos programas que comparten la misma plantilla del esposo que pisotea y no escucha a su esposa, "pero en el fondo la quiere". Cualquier episodio de Friends. Se trata de un receta mágica que permite que la serie siga teniendo historias que contar: ¿de qué manera los personajes pueden equivocarse en esta ocasión?

Lo que me irrita de esta forma de escribir es el subtexto bajo este truco, que personalmente choca con mi forma de ser: el mensaje subliminal de que "está bien equivocarse de vez en cuando, mientras al final de cuentas seas una buena persona". El hijo de Cosby roba dinero de la bolsa de la mamá, y después de que lo asustan con cariño, promete que no lo volverá a hacer; Chandler le roba la novia a Joey, pero al final Joey lo perdona porque su amigo aprendió la lección después de que lo encerrara en una caja; Will y Grace se hieren y traicionan continuamente pero al final todo está bien porque... porque sí. Incluso las últimas dos temporadas de Gilmore Girls estuvieron marcadas por la boba indecisión y debilidad de Rory Gilmore. Y yo... simplemente no puedo aceptar que se me presenten estos personajes esperando que me identifique con ellos, porque yo opero de manera muy distinta.

Yo no valoro la debilidad de carácter. No me falta compasión o entendimiento, pero tengo en mayor estima a la gente que se toma el esfuerzo de vivir con rectitud, controlando sus impulsos y viviendo en base a sus principios, que la que aprende a base de tropiezos. No soporto ver personajes de ficción adentrándose voluntariamente a una situación comprometedora, porque para mi siempre es claro como el cristal la manera en la que pudieron haberla evitado, usualmente con un poco de razonamiento y control. Pero ¡hey, sin metidas de pata no hay show! Puede que funcione para el público en general que las series las protagonicen personajes "falibles, como uno". Pero es una corriente que detesto, porque tengo la creencia de que uno mismo debe de hacer un esfuerzo constante por mejorarse a sí mismo, por no aceptar nuestras fallas como algo inevitable o natural.

La predilección por personajes asimétricos va más allá, sin embargo. Existe una aversión por parte de las producciones de TV a presentar un personaje que nunca se equivoque: usualmente le endilgan al personaje que tiene todas las respuestas un rasgo miserable que supuestamente debería hacerte sentir bien de ser una persona normal, "porque mira lo que sufren los genios". Monk es un detective con intuición aguda pero es víctima de severo desorden obsesivo compulsivo; Bobby Goren es otro detective brillante pero que sufre de autismo ligero y un pasado tormentoso con su familia; y Gregory House es el Sherlock Holmes de la medicina, pero vive adicto a pastillas contra el dolor y su misantropia a menudo alcanza niveles sociópatas. Se impide una identificación porque se infiere que la perfección conlleva sufrimiento.

Más que pensar que la gente real no puede equivocarse y aprender de sus errores, lo que percibo es una epidemia de pobres ideas que apelan a este concepto como manera de rascar el fondo del barril. "¿No se nos ocurre nada que pueda darles un conflicto interesante a los personajes? Ah pues es hora de que uno de ellos haga algo estúpido sin razón", parece ser el razonamiento. Pero mientras que alguna vez pudo haber sido una medida desesperada para los escritores, ahora existen series que utilizan esta pobre premisa como su fundación más fuerte.

La naturaleza del conflicto en el cine y la televisión es un tema largo del que siempre he querido escribir, pero el problema de la debilidad de carácter se hizo más evidente en fechas recientes por el hecho de que encontré la contraparte absoluta. Por alrededor de mes y medio mi esposa y yo hemos estado viendo los episodios de la serie de David Lynch, Twin Peaks, cuya segunda y última temporada apareció recientemente en dvd. Es  una experiencia intrigante, no tan aleatoriamente surreal como alguna vez me lo habían sugerido, llena de humor pero siempre con un transfondo perturbador. El punto focal de la serie es la interacción entre los habitantes del pueblo, todos muy complejos personajes, pero por mucho el personaje principal es el agente del FBI que llega al pueblo a investigar el asesinato de una joven que sacude al pueblo: Dale Cooper.

Dale Cooper, interpretado por Kyle McLachlan, es un personaje que rompe con ese modelo predominante que dicta que los personajes deben ser fallidos desde su concepción o en algún momento de la serie: como amargamente le dice Audrey Horne, cuyo amor por él no es correspondido, "el único problema con usted agente Cooper, es que es demasiado perfecto". Y sí: Dale Cooper es un bastión de valores y principios, un agente de profesionalismo consumado, leal, carismático, articulado, divertido... cargado de pureza pero sin ser ignorante de los males de este mundo. La principal reacción de los personajes al toparse con este afable dínamo de intuición es el de desconcierto, quizá algo de sorna o desconfianza, pero finalmente terminan con un aturdido sentimiento de gratitud de que exista gente como el agente Cooper para protegerlos.

Lynch alguna vez mencionó que gustaba de utilizar a MacLachlan porque encapsulaba perfectamente al niño inocente que se adentra en un mundo sórdido y oscuro. En mucho sentidos la ausencia de malicia es la que hace trascender al personaje más allá de un aburrido y unidimensional ser perfecto: su entusiasmo por los placeres sencillos y la buena gente del pueblo de Twin Peaks complementa su aguda intuición para resolver crímenes brutales y cada vez más complicados. No hay en ningún momento flaqueza en su espiritu, nunca comete errores por actuar intempestivamente: los escritores de series actuales pensarían que un personaje así ha de ser aburridísimo y con poca capacidad de identificación, pero yo personalmente lo considero fascinante.

Es un personaje atractivo porque demuestra que el conflicto puede mantenerse externo mientras la historia y los personajes estén bien escritos. La mayoría de las series no tienen una razón válida de existir porque no tienen nada qué decir: deben depender de los líos artificiales que se le fabrican a los personajes para seguir subsistiendo. Siempre yendo en círculos, sin madurar, equivocándose todos los días. No importa que Dale Cooper no tenga un sólo hueso débil en su cuerpo: la maldad que existe en los bosques de Twin Peaks es suficiente para mantenerlo en desventaja, para crear un conflicto interesante. Y, lo más importante, Dale Cooper es un personaje con el que sí me puedo identificar: un hombre que se mantiene recto y limpio ante las trampas del mundo y aún así disfruta la belleza de la vida. Más allá de que sea un pograma de TV, que sea un personaje ficticio, y que no tenga la intención directa de educarme sobre cómo debo vivir mi vida, encuentro en la escritura de este personaje uno de los principales valores del arte: el de nutrir la búsqueda del ser humano por convertirse en una mejor persona.

Pedro Arizpe, 23/08/07



mario
Posts: 1
Comment
Reply #1 on : Sun August 26, 2007, 10:38:11
WOW!!! ya habia sentido algo asi cuando algun personaje hacia algo que no era muy coherente con su background o con su historia, sobre todo en peliculas pero lo atribuia a un mal guionista. Ahora lo veo muy claro, en las series, es el recurso mas usado. Un gran post de verdad!!
Kurenai
Posts: 1
Comment
Reply #2 on : Mon August 27, 2007, 06:23:36
¡Gracias, mario! Releyéndolo suena muy "moralista-in-your-face", pero al final la idea se resume a que se trata del recurso favorito de guionistas flojos.

Saludos.

Deja un comentario

  • Los campos obligatorios están marcados con un *.

If you have trouble reading the code, click on the code itself to generate a new random code.
Código de seguridad: