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| ¿Alguien quiere pensar en los niños? Porque yo no. |
Pese a que mi primera impresión fue la de que se trataba un juego sensacionalista y gratuito en su brutalidad, una segunda visita reveló que existe un verdadero fondo y justificación detrás de las imágenes escabrosas: se trata de una exploración del instinto de “lucha o escape” que yace durmiente en la mayoría de las personas, y que sólo aflora en las situaciones más extremas. Manhunt inicia con un sentimiento sobrecogedor proveniente del conocimiento de estar atrapado en un enfermo programa de concursos donde docenas de pandilleros buscan asesinarte, y la única manera de sobreponerte y salir vivo del juego es la de convertirte en el cazador, esperando en las sombras, pedazo de vidrio en mano, el momento adecuado para apuñalar en el cuello a un mercenario distraído.
Al momento de escribir la descripción, me sorprende lo similar que es en términos generales a cientos de juegos: hordas de enemigos que buscan asesinarte te obligan a usar la violencia para sobrevivir. La diferencia radica en que Manhunt se despoja de la pinta inocente de juegos como Contra o Ninja Gaiden, abandona la música de fondo (lo que le da un aire aún más realista y opresivo) y te confronta con la fealdad del asesinato: la ansiedad de sentirse acorralado, lo desagradable de tomar la vida de otra persona y, quizá lo más incómodo, la sed de sangre que se llega a sentir al acechar a uno de tus perseguidores. El hecho de que el juego imponga la regla “ellos o tú”, y no hay escapatoria a menos de que te manches las manos de sangre, da pie a una experiencia oscura que desemboca en una catarsis incomparable.
Se trata de una experiencia que lidia con temas adultos que por décadas han existido en el cine (Straw dogs, de Sam Peckinpah, es lo primero que se me viene a la mente, junto con Deliverance de John Boorman) y la literatura (Manhunt es, en esencia, una fiel adaptación de la increíble novela de Stephen King The running man), pero que es una rareza en el mundo de los videojuegos. Es de los pocos títulos, junto con Shadow of the Colossus o Silent Hill 2, que no se conforman con que un juego debe ser “divertido”, sino que puede ser temible, desgarrador y deprimente: lo que ofrecen es una experiencia... en ningún lado está escrito que debe ser todo soles y arcoiris.

Pues bien, horas después de que escribí el artículo sobre el Wii, Manhunt 2 sufrió dos duros golpes. Primero, el Consejo de Clasificaciones de Software Electrónico (ESRB por sus siglas en inglés) le otorgó la clasificación AO: Adults Only. Esto es notable por varias razones: pese a lo que diga literalmente la clasificación, ésa se le dedica casi exclusivamente a material pornográfico, y ningún juego de consola ha salido a la venta con ella (aunque probablemente sí se le haya otorgado a varios, que tras enmendarlos lograron la de Mature). Justo como en el cine cualquier clasificación arriba de R destruye su distribución, la clasificación AO impide su venta en las grandes cadenas de Estados Unidos como Walmart o Best Buy. Originalmente se pensaba que eso era lo peor que podría llegar a pasar y era razón suficiente para evitar esa clasificación: aunque uno no piense en Walmart inmediatamente cuando uno busca juegos en Estados Unidos, es más conveniente para los consumidores casuales que localizar el Gamestop local, por ejemplo. Ha salido otro pequeño detalle, sin embargo: Sony y Nintendo, quienes deben otorgar permiso final para que se lance cualquier título en el Playstation 2 y el Nintendo Wii, respectivamente, no permiten la existencia de juegos clasificación AO en su catálogo.
Del otro lado del océano, en Gran Bretaña, donde Rockstar no tiene la mejor de las reputaciones (pese a que en Estados Unidos Manhunt pasó relativamente desapercibido, en el Reino Unido se hizo famoso por estar vinculado a un asesinato... aunque la influencia del juego en sí es debatible, como es costumbre), el Consejo Británico de Clasificación de Cine (BBFC por sus siglas en inglés, que, eh, aparentemente también se ocupa de videojuegos) se negó a clasificar el título, prohibiendo de facto su venta en las islas.
Take 2 (los distribuidores del juego) y Rockstar han respondidio con indignación y asombro a ambas decisiones: huelga decir, ellos no consideran el juego tan extremo como para prohibirlo para el público en general, y al entregarlo a ambas oficinas aspiraban a alcanzar la categoría M, como el resto de sus juegos. De mantener el juego en su estado actual, la distribución del título es virtualmente imposible, ya sea porque las plataformas se niegan a publicarlo, o porque se ha vuelto ilegal su venta en Gran Bretaña.
De alguna manera la decisión de el BBFC no sorprende, y tiene menos que ver con el contenido que con movimientos políticos: Manhunt estuvo en el centro de la controversia número 1,743 sobre la violencia en los videojuegos (por cierto: zzz). A sus ojos, darle pase a Manhunt 2 sería como recibir de nuevo al país a un loco homicida de niños recién extraditado. Cuesta menos aguantar las quejas de un microsector que un nuevo escándalo en los tabloides.
Es la resolución del ESRB la que preocupa, por lo que dice del organismo y su visión de la industria. Jugando un poco al abogado del diablo, el razonamiento detrás de su decisión es el mismo que me hizo temblar al juntar las palabras Wii y Manhunt en la misma oración: el jugador ahora debe actuar con su propio cuerpo los grotescos actos, lo que lo acerca todavía más a una simulación. Si la ilusión de blandir una raqueta es bastante convincente en Wii Sports, no tiene porque ser distinto al sujetar un machete en el juego. Yo siempre he alabado la capacidad de inmersión que ofrece el control del Wii, que logra que te olvides de que simplemente estás moviendo un control remoto. Pero cuando agarrar a batazos a alguien por la espalda se siente realista, definitivamente nos encontramos en territorio delicado.

Entonces, hasta cierto punto, el ESRB está mostrando suficiente responsabilidad. Al otorgarle la clasificación AO, sin embargo, también demuestran que no creen que sus clasificaciones sirvan para absolutamente nada.
La cosa teóricamente va así: los juegos clasificados M no pueden ser vendidos a personas menores de 17 años. Los juegos clasificados AO no pueden ser vendidos a menores de 18 años. Pese a que parezca que el ESRB está diciendo que sólo es necesario un año más de madurez para pasar de violencia gráfica a intensa violencia gráfica, en realidad se trata de un mecanismo de alerta con el que informa que se trata de un título cuya distribución debe ser controlada, no apta para consumo general. En general los juegos AO que existen han sido títulos pornográficos de PC, que por fuerza deben ser filtrados en la mayoría de las tiendas para que no se vayan a mezclar con las cajas de Adobe Illustrator en algún Fry's.
Esto es lo que yo veo: de manera bastante hipócrita, la clasificación AO es un último recurso que reconoce que el resto de las clasificaciones son sugerencias ignoradas todo el tiempo (¿cuántos niños no están jugando ahorita mismo Gears of War?). Cuando llega un caso en el que realmente se requiere que niños no tengan acceso al título, no se puede confiar en los padres o las tiendas para evitar el escándalo. Ese parece ser el rol de la clasificación Adults Only: la diferencia entre pedirle, incluso ordenarle a un niño que no salga a jugar a la calle y encerrarlo con llave en su cuarto.
Lo realmente lamentable del caso es que se trata de un esfuerzo consciente por prohibir la venta del juego en su estado actual, a sabiendas de las políticas de las consolas con respecto a la clasificación. Por primera vez me doy cuenta del peligro de una plataforma no universal, sino del sistema imperante de varios medios controlados por distintos intereses. Digo, si una película está prohibida, siempre existe alguna manera de conseguir una copia del filme terminado y reproducirla en un proyector, independientemente de si no aparece en las salas. En este caso, las fiestas son privadas y si no estás invitado, no puedes entrar, punto.
Manhunt 2 debió haber obtenido una clasificación M, porque su contenido está orientado para audiencias maduras. Está hecho para ser jugado por adultos con criterio, que sepan diferenciar entre la realidad y la ficción. Sin embargo, las clasificaciones del ESRB son tan inefectivas que lanzarlo con una clasificación M, a sus ojos, sería similar a programar Cannibal Ferox en el canal Nickelodeon. La M grandota en la caja no hace nada para aplacar los gritos de "¡¡¡¡¿¿¿Alguien quiere pensar en los niños???!!!!" de gente que sigue pensando que los videojuegos deben ser exclusivamente un juguete de niños. Por mi, feliz que los niños (y personas mentalmente inestables) estén por siempre alejadas de Manhunt 2, pues no quiero tener que volver a sufrir citas "100 % verídicas" de "el hermanito le hizo a la hermanita algo que vio en un juego". Pero la inefectividad de los propios mecanismos de la industria ha dejado al juego de Rockstar en un limbo en el que nadie podrá acercársele nunca en su versión original.
Esto es lo que predigo que pasará en un futuro: Rockstar y Take 2 rebajaran la violencia de ambas versiones para obtener la clasificación M... posiblemente hasta con una calcomanía extra que advierta sobre el contenido. Los ingresos esperados para los tres meses siguientes (iba a lanzarse a inicios de julio) no se darán, y de hecho sufrirán algunas pérdidas por el tiempo extra de desarrollo en la nueva versión; pero cuando finalmente aparezca, será uno de los juegos más vendidos de ambas consolas, tan sólo por el escándalo. Si de verdad creen en su versión original y la siguen defendiendo, lo mejor que pueden hacer es lanzarlo sin censura en el mercado de las PCs, donde la clasificación AO tiene menos repercusiones. De hecho, hasta podrían venderlo exclusivamente a través de su página de internet, y obtener ganancias masivas sólo por ese medio.
Pero aún así, pese a que Sony, Nintendo, el BBFC y el ESRB se hayan evitado el escándalo que Manhunt 2 hubiera podido traerle a la industria, este fiasco me ha demostrado lo lejos, lejos que ésta se encuentra de tener la madurez creativa y como medio que la pueda comparar a la cinematográfica. Entre todos se han hermanado para aceptar que los videojuegos son terreno exclusivamente de los niños, y que no pueden existir propuestas maduras, riesgosas o más profundas que balacear robots o brincar sobre tortugas. No es necesario celebrarlas, ni siquiera estar de acuerdo con ellas, pero es imperativo que al menos se les deje existir.
Treinta y cinco años y el medio sigue en pañales. Qué vergüenza.
Pedro Arizpe, 26/06/07



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