El comentario de Scott Steinberg, vicepresidente de Mercadotecnia de Sega de América sobre las dudas en cuanto al futuro del Wii, encontraron eco suficiente en mi propia apreciación de la consola como para sentarme a escribir al respecto; pero fue hasta que leí la cuasi-retracción de éste, impulsada por una reacción feroz por parte de los fans de Nintendo, lo que me indicó la verdadera urgencia de este asunto. Honestamente, en vista del inmenso potencial de la consola y sus atributos únicos frente a sus competidores, el Wii enfrenta retos únicos, en parte resultado de su inusitado éxito, que si no los maneja correctamente puede resultar en una de las oportunidades desaprovechadas más épicas en la historia de los videojuegos. Observando clínicamente el terreno de juego, Xbox 360 y Playstation 3 ofrecen algo que el Wii no (mayor procesamiento), mientras que el Wii cuenta a su vez con algo que los otros dos no (control original). Se ha comprobado, en base a específicaciones del hardware y, pues, nuestros propios ojos, que la consola de Nintendo no puede competir en cuestión de gráficas, al tener básicamente la capacidad del Xbox original (sin la ventaja de disco duro). Al menos en el sentido de la presentación, no se puede esperar el mismo nivel de excelencia en las tres consolas (si a alguien le queda duda, este video comparativo de Call of Duty 3 es bastante ilustrativo).
Hay dos factores preocupantes en el hecho de que el Wii sólo tenga su innovador control para defenderse. En primer lugar, pese al potencial de inmersión que tiene, hasta el momento no ha aparecido EL juego que le saque todo el provecho al control y además ofrezca una experiencia rica a la par de Resistance: Fall of Man (que creo que es el único juego interesante de PS3, no se; quizá le estoy haciendo un favor) o Gears of War y Dead Rising en el 360. Wii Sports es un excelente demo que muestra secamente las habilidades la consola: definitivamente engancha, pero no resulta una experiencia realmente sustanciosa... te deja con ganas de algo más, de "the real deal". Por ello es preocupante que hasta el momento todo el catálogo del Wii se reduce a a) compilaciones de minijuegos y b) juegos originalmente creados para otras consolas que les metieron con calzador el uso del wiimote. Incluso propuestas de calidad como Super Paper Mario ponen en evidencia sus raíces de Gamecube, y el sensor de movimiento sólo es un detalle mono que no aporta gran cosa al juego en general.
Lo negativo de este primer escenario radica en que el Wii goza de un tremendo éxito en base casi a Wii Sports, y es factible que Nintendo y demás licenciatarios se duerman en sus laureles mientras caen los millones que producen estos paquetes de minijuegos. Si les va rebien con estas propuestas, ¿para qué quebrarse la cabeza con juegos más profundos que resulta más sencillo crear para las otras dos consolas?
El éxito comercial que ha tenido con los jugadores casuales amenaza con sepultar el verdadero uso que el wiimote podría tener para lograr experiencias más realistas e inmersivas. Se trata, me temo, del renacimiento de Pong, en el que se está orientando la oferta del Wii a los consumidores que se acercan por novedad, porque les divierte zangolotear los brazos con la familia y amigos... y es como si los videojuegos no hubieran existido por 20 años ya. La propuesta del Wii se está reduciendo a “sacudir el monito” o “pegarle a las pelotas”. El salto que yo esperaba no ha aparecido, y es sólo con el remake de un juego de hace dos años, Resident Evil 4, que el control comienza a utilizarse como se debe... aunque sea en un territorio ampliamente recorrido.
El segundo aspecto preocupante está ligado con el poder de procesamiento del Wii, pero mi argumento no es tan básico como decir “las gráficas no se ven tan bonitas”. Milagrosamente, poco a poco, están apareciendo aquí y allá juegos que aprovechan el hardware de maneras más sutiles que la mera generación de polígonos. Dead Rising, el juego que actualmente estoy disfrutando en el Xbox 360, es bastante notable en este respecto. Las gráficas no son nada excepcional, pero su concepto requiere un alto nivel de procesamiento: un centro comercial atestado de miles y miles de zombies. No es sólo disfrutar del espectáculo de miles de muertos vivientes juntos en un mismo lugar (todos distintos entre sí), sino los pequeños detalles que intensifican la ilusión, como las animaciones únicas al blandir armas diferentes (personalmente no me canso de la fuerza con la que el personaje da batazos), la sangre que mancha la ropa, la inteligencia artificial de los sobrevivientes que siguen tus indicaciones, y muchos otros detalles que sólo son posibles gracias a una robusta memoria RAM. Es un caso que no se puede duplicar tal cual en el Wii, a riesgo de limitar la experiencia considerablemente.
Pese a que el Dreamcast tuvo un deceso injustamente prematuro, sería miope pensar que las diferencias entre su tecnología y las del Playstation 2 no se hubieran hecho evidentes en los siguientes tres años tras su descontinuación. Yo puedo afirmar que Dead or Alive 2 es superior en el Dreamcast, pero tengo mis dudas de que Grand Theft Auto 3 hubiera sido posible en la consola de Sega, ya no digamos títulos como Shadow of the Colossus. No se trata sólo de gráficos, sino de la libertad de explorar diseños más ambiciosos.
Uniendo estos dos problemas, el de que el Wii no se presta para el tipo de complejidad que hardware avanzado permite, pero más importante aún, que parece no necesitar de complejidad en sus juegos para ser exitoso, no me parece demasiado descabellado el dudar de la profundidad creativa del catálogo del Wii, como lo menciona Scott Steinberg. Es difícil predecir los cambios en los gustos y tendencias, pero así de súbito como ha pegado la novedad, así mismo puede desvanecerse el interés. Y si la producción de juegos se dedicó todo ese tiempo a los consumidores casuales, cuando éstos se marchen la atención tendrá que volver con los jugadores "de oficio"... y estos puede que ya se encuentren a gusto en otros brazos.
En principio, no dudo de Nintendo como productor de juegos: tengo grandes expectativas de Mario Galaxy, por ejemplo. Aunque no me gustó Killer 7, puede que Suda 51 logre algo interesante con No more heroes. Manhunt 2 en el Wii es una propuesta aterradora si se llega a acercar a lo que tengo en mente. Puede que, a final de cuentas, la base de usuarios sea tan grande que eventualmente las grandes mentes creativas de la industria logren algo interesante con la consola en base a puro diseño y se logren experiencias que no se puedan obtener con las consolas más avanzadas.
Pero por el momento el panorama es gris. La industria de los videojuegos es famosa por saturar el mercado con clones de los títulos exitosos, y no pasa una semana sin que una compilación de minijuegos, o un juego con uso genérico del control pase a engrosar a las filas del cualitativamente paupérrimo catálogo del Wii. Puede que en los libros de historia quede que el Nintendo Wii tuvo el inicio monetario más exitoso de la historia, pero creativamente ha sido una oportunidad vergonzosamente desaprovechada. No me arrepiento de haber adquirido el Wii, porque en él existe la promesa del futuro de los videojuegos; pero definitivamente temo que no se realice si continúa así la situación.
Esperemos que así como la segunda generación de juegos del Xbox 360 se ha distinguido por elevar la calidad gráfica, el Wii demuestre en los próximos meses mayor profundidad y complejidad en el diseño de sus juegos.
Pedro Arizpe, 17/06/07


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