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Todos estos años de trabajar el turno nocturno me han dejado varias reflexiones sobre la naturaleza de la vela, la normalidad, el sueño, las mañanas, y muchas otras variables que a la mayoría de la gente ni se les ocurre cuestionarse. He tenido que crearme una forma de vida que me permite tener cuando los demas no tienen y perderme de lo que los demás gozan. A menudo se han presentado complicaciones, he necesitado concesiones a este estilo de vida: a veces me las han otorgado, otras no. Puesto todo en la balanza, creo que el estar activo mientras el mundo duerme resulta en una libertad inversamente proporcional a la pertenencia social. Tenga la fortuna de utilizar mi tiempo de una manera más flexible que el resto de la gente... pero invariablemente, tendré que desaparecerme un rato mientras sigue la fiesta para el resto del mundo.

Estos últimos días no han sido del todo buenos: un efecto secundario de esta vida nocturna, que creía superado hace muchos años, ha regresado con inexplicable fuerza. Cuando comencé a trabajar de noche, nunca fue un problema mantenerme despierto hasta altas horas de la madrugada: de hecho, sólo me estaba desvelando un par de horas más que lo normal en aquella época. No, lo primero que me golpeó fue una tremenda crisis psicológica al haber tenido, hasta ese momento, bien definidos mis "principios y finales". Por ejemplo, cuando estaba más chico solía pensar que el día había alcanzado su desenlace al salir de la escuela: la productividad llenaba su cuota en la última clase y todo el tiempo que restaba después de eso era simplemente para matarlo en lo que llegaba la hora de dormir. Y la hora de dormir, con la que a veces me peleaba como cualquier adolescente, era el telón (a veces tardío) que me hacía sentir que el capítulo había terminado: cerrar el libro, y a empezar mañana con el siguiente.

Cuando comencé a trabajar en la noches, sin embargo, estos confines desaparecieron y me quedé en un estado de limbo donde los días parecían nunca terminarse, porque no había nada que definiera su final. Pese a que la usaba para dormir, cometí el error de seguir considerando la mañana como tiempo útil, como un periodo aún aprovechable, así que el efecto mental resultante de salir cada mañana de la oficina era: "acabo de terminar la jornada laboral --y el día apenas comienza". Dormir en las mañanas no se sentía como el punto final que me permitía dejar atrás los eventos del día anterior, sino un mal necesario que me permitía no morir de agotamiento. Como tal, mentalmente sentía que estaba viviendo un día eterno, interrumpido por pausas en las que me encontraba inconsciente.

Huelga decir, me tuve que ajustar, y con ello decirle adiós a la mañana. No fue un adiós definitivo: como mencioné, tengo la libertad de dormir a cualquier hora del dia y aprovechar las primeras horas siempre y cuando cumpla con mi reposo antes de ir a trabajar. Pero en términos prácticos, tuve que minimizar la importancia de las mañanas, visualizarlas tan inútiles como para la mayoría de la gente lo son las noches, y reírme de cuando en los noticiarios me dicen que voy a llegar tarde al trabajo cuando ya estoy bajo las sábanas. El hecho de que Sara eventualmente compartiera el mismo estilo de vida fue una tremenda ayuda: con que pudiera pasar con ella mis horas activas, ya no necesitba de nadie más. La mañana es tiempo muerto, perfecto para recuperar las energías y empezar con bríos el atardecer: esa fue la realidad de la que tuve que convencerme.

En este último par de semanas, sin embargo, mi percepción a este respecto se ha atrofiado de alguna manera. He tenido un extraño sentimiento de inconclusividad, en el que el periodo que duermo es, de nueva cuenta, un parpadeo entre las siete de la mañana y las tres de la tarde; un fotograma de cine mudo que dice SCENE MISSING entre la madrugada y la tarde del día. Físicamente no me afecta gran cosa: es en mi mente donde están comenzando a aparecer los estragos. El proceso común de sueño ve al cerebro colapsándose gradualmente, como quien apaga todas las luces antes de cerrar el edificio. Y al despertar, existe un breve periodo de estupidez en el que se van reanimando todas estas partes del cerebro con resultados variables (como en el humorístico caso en donde el razonamiento está despierto pero no la coordinación boca-cerebro, lo que lleva a que la gente se enoje cuando no entienden sus balbuceos matutinos). Estos días ese proceso ha estado ausente: me quedo dormido a mitad de complejos pensamientos, para horas después despertar en absoluto estado de alerta. Más que el reboot normal, me estoy quedando en standby, y como cualquier aparato que se quede prendido todo el tiempo, esto no puede ser bueno para mi cerebro.

Puede ser que desde que cambió mi posición en el trabajo cambiaron mis horas, lo que me enfrenta mucho más rápido al amanecer que antes; puede que sea la recámara de mi nueva casa, que se le mete luz por todos lados y me hace más dificil abandonarme al sueño (mis peculiaridades a la hora de dormir, y el bizarro diseño de la casa son posts enteros por si mismos); puede ser la llegada de Zeldita, y el doloroso conocimiento de que ella tiene que arreglárselas sola mientras nosotros dormimos; puede ser el hecho de que a últimas fechas he dejado de regirme y acomodar mi día por los horarios del cable, como solía hacerlo hace un año, porque casi todos mis programas de TV los bajo ya; puede ser que me he vuelto menos productivo fuera del trabajo, y al no hacer nada de provecho no hay nada que me haga cuantificar y marcar el paso de los días; puede ser que he perdido una rutina que había tenido por dos años, que era sencilla y básicamente repartía mis horas frente a la televisión, pero al menos era una especie de lista que palomear, que actualmente ya no poseo.

Me gusta trabajar en la noche, de verdad que sí. Cualquier pérdida de interacción con mi prójimo no se compara con el beneficio de, no se, ir al cine a las tres de la tarde, si amaneciera con ese antojo. Pero esta sensación de "al rato le sigo" que ha reemplazado al "adiós mundo" me confunde, me enoja, porque quiere decir que algo ha cambiado. Sólo comencé a reflexionar seriamente sobre esto hace un par de días, y no he empezado todavía a confrontar todas las razones que mencioné, por lo que estoy seguro de que daré con la culpable y a más tardar la semana próxima ya volveré a repartir correctamente los capítulos. Así que no me preocupo mucho. Pero como quien sólo aprecia su salud cuando está enfermo, es en momentos como este en los que las sutilezas de algo tan automático y rutinario como el sueño se hacen evidentes: que no basta con cerrar los ojos, sino que es imperativo un sentido del fin para no perder del todo la cordura.

Pedro Arizpe, 17/05/07



Reinhardt
Posts: 3
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Reply #1 on : Fri May 18, 2007, 12:36:40
Tienes algo de estrés o algunas preocupaciones?. Bueno en mi caso, tengo también la “costumbre” de estudiar o hacer tareas por las noches, ese habito lo tome en secundaria y hasta el día de hoy, ya a mis 23 años lo conservo, eso si, últimamente de un año a la fecha he perdido algo de peso y debido a que no soy una persona muy “grande”, con mi 1.70 de estatura me veo bastante delgado. Supongo que son las consecuencias de vivir así, aunque no a todos les debe de pasar factura de la misma forma. En tu caso la pregunta que te hice al principio es porque cuando tengo algunas preocupaciones, presiones etc. sufro de insomnio, y aunque es algo genético por parte de la familia de mi padre, a veces si es bastante molesto y desconcertante, tratar de dormir y no poder hacerlo, o dormir pero hacerlo de una forma “no total”, es como lo que tu describes, el no poder desconectarse del todo y seguir “funcionando”, esas son las peores noches porque en realidad no descansas, el cerebro te hace sus jugadas con pesadillas extrañas…no se, es algo no muy agradable, es como si el sueño fuera un océano y en vez de sumergirte totalmente te quedas en la superficie, bajo el agua, pero aun en la superficie….uff me tire un rollo, mejor me voy a dormir, ya casi son las 6:30 y todavía no tengo sueño….y mañana a clases….
Saludos y cuídate, porque en esas temporadas en que se tienen problemas para dormir, te das cuenta de que la vida de un zombie no es muy agradable…
Kurenai
Posts: 2
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Reply #2 on : Sat May 19, 2007, 10:21:58
Sabes que tengo un par de pendientes que quizá subconscientemente no me estén dejando descansar bien. Nada grave, son más bien asuntos que me tienen en la incertidumbre. Puede que cuando los deje atrás todo vuelva a la normalidad.

Nos vemos en Live :)
mario
Posts: 3
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Reply #3 on : Tue June 05, 2007, 07:06:29
Durante temporadas largas he vivido con el horario "volteado" durmiendome a las 8 de la mañana y despertando a las 6 o 7 de la tarde todos los dias durante uno o dos años.
Una vez empece a darme cuenta que yo me levantaba me bañaba y me salia a la calle y lo que iba viendo era gente que estaba metiendo sus carros a la cochera de su casa, terminando su jornada laboral, y que lo normal seria que estuviera viendolos sacar sus carros de la cochera. Eso me puso muy inquieto al pensar que me estaba perdiendo de todo lo que pasaba en el dia.
En esa epoca investigaba mas acerca del sueño. Y encontre este buen blog
http://circadiana.blogspot.com/

que ahora que lo vi parece que se cambio aqui

http://scienceblogs.com/clock/

y ya no se trata exclusivamente del sueño.
Kurenai
Posts: 2
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Reply #4 on : Sun June 17, 2007, 20:55:11
Ajale Mario se me pasó tu comentario por completo. Me hubieran servido mucho estas ligas en lo que estaba buscando una explicación... estuve a punto de autodiagnosticarme con disritmia circadiana, pero pensé que quizá no sería justo para la gente que sufre los estragos físicos, no sólo este desfasamiento psicológico infernal.

Recuerdo que alguna vez platicamos sobre los power naps y derivados, y poco antes de que me pasara esto estaba más que listo a intentarlo. Pero ahora lo único que quiero es alejarme del mundo y tener una "noche" de sueño profunda y sin preocupaciones. Creo que ya llegué al fondo de mi problema y... desafortunadamente, no hay mucho que pueda hacer para remediarlo. Apechugar, qué más me queda.

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