Ha habido tantos cambios en tan sólo una semana... Casi a diario me he visto tentado a poner aquí un fragmento de lo que corre en mi cabeza y dejar plasmado parte de este remolino en el que me encuentro en este momento. Pero no he podido, y eso es bueno, porque probablemente me hubiera arrepentido al día siguiente. Ahorita no siento el suelo, no tengo de donde afianzarme: necesito recobrar poco a poco la estabilidad de la que gozaba hasta el año pasado. Una vez que pueda contar con suficiente perspectiva, podré ordenar correctamente mis pensamientos.
Pero todo es positivo. No en el sentido de que es 100% disfrutable, pero era un cambio necesario. Comencé el 2007 con el firme propósito (aunque no fue un propósito de Año Nuevo, sino que lo estuve maquinando desde principios de diciembre) de comenzar a forjar algo con mis propias manos, de tomar en serio lo que me gustaba hacer y a través de ello sacar un provecho propio. El resultado fue esta página, y tenía grandes planes para ella. Sin embargo, también había decidido que tendría los ojos bien abiertos para aprovechar las oportunidades que se presentaran... y bien, más temprano que tarde han llegado a mi puerta, y las he invitado a pasar.
Tan sólo en este mes de enero me mudé de casa y me ascendieron en el trabajo. En términos objetivos, todo ha sido para mejorar. Pero lo que me mata es esta ... incertidumbre. Le dije a Sara que ya quiero que haya pasado un mes: quiero tener de nuevo una rutina, saber qué esperar, aplacar este nerviosismo ante lo desconocido. Me recuerda a cuando cada primer día de clases deseaba que pudiera medir correctamente a los maestros, saber cuáles eran los perros y los barcos, y actuar en las clases de acuerdo a esto. Pero no podía, debía tratar a todos como si fueran peligrosos, y ahora estoy en la misma situación: quiero conocer ya los gajes, las mañas, las cosas de las que no debería preocuparme. En todo gran cambio me ha sucedido lo mismo, y al final siempre todo acaba cayendo en su lugar... así que no me preocupo demasiado.
Tan sólo desearía que saliera el sol. Hace un frío tremendo y mi nueva casa no cuenta con calefacción, pero lo que más extraño son los días soleados. Cuando estaba en la prepa y tendía al drama y a encontrar romántica la depresión, los días nublados eran mis favoritos, pues me parecía que detenían al mundo en una realidad alternativa, donde no aplican las mismas reglas de cualquier otro día normal. Poco después me di cuenta de que no soy distinto a cualquier otra planta que necesita al sol para sentirse vivo. Los días nublados están bien para encerrarse y ver películas: sigo pensando que son un espacio fuera del tiempo convencional. Pero ahora considero a los días soleados como los que realmente cuentan, me inyectan un tenue optimismo que a veces es toda la diferencia que necesito.
Sara escribió una bella despedida a nuestra antigua casa, y después de leerla me sorprendió darme cuenta de que en ningún momento planeé redactar algo similar. Creo que he estado tratando de forzar una disonancia cognoscitiva para hacer más fácil la transición, ignorando todos los puntos buenos para que esta nueva casa, de diseño raro y a veces incómodo, me parezca mucho más atractiva. Pero ella tiene razón: fue un increíble lugar para comenzar una nueva vida. Tuvimos mucha suerte en ese aspecto, ya que la casa contaba con todo tipo de comodidades que yo nunca había tenido, y poco a poco la fuimos adaptando a nuestros gustos y necesidades. En un mítico mega-ensayo que nunca escribí sobre Silent Hill, mencionaba continuamente el hecho de que esa casa era un espacio en el que me sentía 100% seguro y protegido de todo lo malo que pudiera pasar en mi vida. Era una maravillosa casa y fueron unos maravillosos dos años, y he llegado a la conclusión de que, más allá de la renta menor, el gran espacio y la cercanía al trabajo, la mayor razón por la que decidí mudarme fue para no quedarme con la duda y cargar con el "si yo hubiera"... porque en realidad adoraba ese lugar.
Y vaya, entre la polvareda este humilde espacio ha sido la mayor víctima. Me mortifica entrar todos los días (en el trabajo, porque aún no tengo internet en mi casa) y ver la misma pantalla estática de hace un mes, porque mi plan original era escribir artículos cada semana. No sólo post de blog: escritos serios, meditados y con su investigación completa, del tipo del que me gustaría que me pagaran por escribir. Entre el arreglo de la casa durante el día y las nuevas obligaciones durante la noche, estoy batallando para poder cumplir con mi única meta este año: tener una página entretenida y actualizada continuamente.
El remate: en estos momentos debería estar tomando mis vacaciones. Qué se la va a hacer.
Sólo me queda esperar a que se normalice un poco la situación. Se que todo saldrá bien y encontraré un horario que me permita escribir sobre Godhand, que cada día se pone mejor; sobre mi Nintendo DS, que tengo desde diciembre; para poner más cortos, etc. Por ahora sólo pido una cosa:
PLEASE!
Pedro Arizpe, 26/01/07


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