Polar Pals fue el primer corto que me llamó la atención de Bob Clampett, más que nada porque me sorprendió cuando me hizo soltar la carcajada. Desde niño he visto cientos y cientos de caricaturas, y lo hacía por el hecho de que me entretenían, porque hacían posibles mundos más imaginativos, qué se yo... pero nunca consideré realmente que fueran cómicas. Al menos al ver El Pájaro Loco o La pantera rosa no recuerdo haberme reído en voz alta. Con el paso de los años, pensaba que si las caricaturas no me hicieron reir entonces, no lo harían ahora. Y pues... estaba equivocado.
Como en la mayoría de los cortos de Clampett, los gags son geniales pero lo que más risa me da es la actuación. Es el ver emociones tan poco comunes en las caricaturas lo que provoca la chispa en el cerebro que me suelta la risa. Cuando el oso lanza el grito de emoción después de que le soban la nariz... ¡es tan humano! Existe un sentimiento ahí, algo reconocible, que a mi me tomó por sorpresa al estar acostumbrado a las expresiones genéricas de las caricaturas con las que crecí en los ochenta.
Muchos de los cortos de esta época contaban con una estructura que a veces funcionaba y a veces no, a mi parecer. Primero establecían la situación y el escenario, y en esta primera mitad eran puros gags en relación a ambos. La segunda mitad suele ser una secuencia de acción: una pelea, una persecución, o algo similar, también con sus gags pero estos apareciendo a un ritmo más frenético. Pese a que sospecho que para los animadores la segunda mitad era más divertida, y la primera mitad sólo servía como preámbulo a ese plato fuerte, en muchos cortos yo prefiero más la parte tranquila, porque no es tan dependiente de gags violentos. Y no que no me guste la violencia de caricatura, sino que a veces siento que limita mucho el tipo de gags que se pueden hacer una vez que el ritmo se acelera.
Polar Pals es un raro caso en el que las bromas de ambas partes son igualmente entretenidos. Quizá la excepción sea ese gastado chiste del balaceado que toma agua, pero hey... puede que en el 39 todavía estuviera fresco. Para mi es muy notorio como en la parte apacible, antes de que llegue el cazador, es más fácil hacer bromas de lenguaje y basadas en la actuación. Por ejemplo, cuando Porky ve que todos los osos se van de la cama, hace un chistde de doble sentido: dice "Wait, you left a little bear behind!" que se traduce como "¡Esperen, dejaron atrás a un osito!", refiriéndose al pequeño oso que no se despierta con el resto. Pero "bear" suena muy similar a "bare", por lo que también suena a que dice "Wait, you left a little bare behind!", que puede traducirse como "¡Esperen, dejaron un pequeño trasero desnudo!", pues "bare" significa "desnudo" o "descubierto". Puede que explicado no tenga tanta gracia, pero no culpemos al corto de mis deficiencias explicativas.
Pero como dije, me gustan los gags de la parte más rápida de Polar Pals. La sombra del pingüino (divertidísima en su expresividad), la venganza frustrada de los animales, y el final donde Porky queda congelado con ese gesto celebratorio, son graciosos y no interrumpen el ritmo por ello, pese a que todos ellos requieren una pequeña pausa para digerir el remate. Creo que ese es el problema de cortos como Rover's Rival, que me hace reir muchísimo con su primera mitad, pero en cuanto la persecución comienza cesan todos los gags que requieran un poco más de procesamiento, y se queda sólo el pastelazo.
Es una situación curiosa, porque la parte frenética encapsula el conflicto del corto: si no hubiera pelea, rapto o persecución, el corto no trataría de nada. Los cortos de Wallace and Gromit comparten esta estructura, y parece que en Aardman encontraron un buen balance y libertad al tener más tiempo en pantalla, en donde pueden pasar alrededor de diez minutos con pequeños gags situacionales, y dejando para el clímax una secuencia de dos o tres minutos de acción frenética. En los treinta no tenían este lujo, pero es un conflicto que dejó de tomarse en cuenta al llegar la televisión y el formato de media hora. Puedo ver de nuevo este formato en Bob Esponja, que creo que lo maneja bastante bien con los quince minutos de cada episodio.
Muchos de los cortos de esta época contaban con una estructura que a veces funcionaba y a veces no, a mi parecer. Primero establecían la situación y el escenario, y en esta primera mitad eran puros gags en relación a ambos. La segunda mitad suele ser una secuencia de acción: una pelea, una persecución, o algo similar, también con sus gags pero estos apareciendo a un ritmo más frenético. Pese a que sospecho que para los animadores la segunda mitad era más divertida, y la primera mitad sólo servía como preámbulo a ese plato fuerte, en muchos cortos yo prefiero más la parte tranquila, porque no es tan dependiente de gags violentos. Y no que no me guste la violencia de caricatura, sino que a veces siento que limita mucho el tipo de gags que se pueden hacer una vez que el ritmo se acelera.
Polar Pals es un raro caso en el que las bromas de ambas partes son igualmente entretenidos. Quizá la excepción sea ese gastado chiste del balaceado que toma agua, pero hey... puede que en el 39 todavía estuviera fresco. Para mi es muy notorio como en la parte apacible, antes de que llegue el cazador, es más fácil hacer bromas de lenguaje y basadas en la actuación. Por ejemplo, cuando Porky ve que todos los osos se van de la cama, hace un chistde de doble sentido: dice "Wait, you left a little bear behind!" que se traduce como "¡Esperen, dejaron atrás a un osito!", refiriéndose al pequeño oso que no se despierta con el resto. Pero "bear" suena muy similar a "bare", por lo que también suena a que dice "Wait, you left a little bare behind!", que puede traducirse como "¡Esperen, dejaron un pequeño trasero desnudo!", pues "bare" significa "desnudo" o "descubierto". Puede que explicado no tenga tanta gracia, pero no culpemos al corto de mis deficiencias explicativas.
Pero como dije, me gustan los gags de la parte más rápida de Polar Pals. La sombra del pingüino (divertidísima en su expresividad), la venganza frustrada de los animales, y el final donde Porky queda congelado con ese gesto celebratorio, son graciosos y no interrumpen el ritmo por ello, pese a que todos ellos requieren una pequeña pausa para digerir el remate. Creo que ese es el problema de cortos como Rover's Rival, que me hace reir muchísimo con su primera mitad, pero en cuanto la persecución comienza cesan todos los gags que requieran un poco más de procesamiento, y se queda sólo el pastelazo.
Es una situación curiosa, porque la parte frenética encapsula el conflicto del corto: si no hubiera pelea, rapto o persecución, el corto no trataría de nada. Los cortos de Wallace and Gromit comparten esta estructura, y parece que en Aardman encontraron un buen balance y libertad al tener más tiempo en pantalla, en donde pueden pasar alrededor de diez minutos con pequeños gags situacionales, y dejando para el clímax una secuencia de dos o tres minutos de acción frenética. En los treinta no tenían este lujo, pero es un conflicto que dejó de tomarse en cuenta al llegar la televisión y el formato de media hora. Puedo ver de nuevo este formato en Bob Esponja, que creo que lo maneja bastante bien con los quince minutos de cada episodio.
Pedro Arizpe, 13/04/07


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