No hay nada particularmente especial sobre este corto: es brevísimo y su anécdota es sencilla y directa. Me llamó la atención, sin embargo, que pese a ser uno de los primeros ejemplos de animación (donde se nota que todavía no existía una narrativa definida, pues básicamente es sólo un gag), este corto, junto con algunos que salieron el mismo año, son la representación más fiel del comic Krazy Kat de George Herriman.
No soy muy versado en la tira en sí: recuerdo que en un enorme libro llamado El Comic Norteamericano había páginas y páginas de Krazy Kat, pero mi atención siempre se vio más atraída por la sección dedicada a Winsor McKay y Little Nemo. Pese a ser ambas tiras surreales, advertía en Krazy Kat una sensibilidad soul, más cruda y poética, mientras que Little Nemo, comparativamente más fría, era pura aristocracia, de una técnica y disciplina sobrehumanas. Es difícil de explicar, pues aunque no tienen por qué estar peleadas, para mi las dos siempre representaron polos opuestos: sentía que la obra de McKay se compaginaba más con mi concepción del arte, una en la que la técnica viene primero, y el feeling viene después. En música es más o menos lo mismo: por eso Yoshiki, el baterista salido de conservatorio, me parece el mejor ejemplo de un músico completo.
En fin, Krazy Kat fue llevado a las caricaturas en varias ocasiones, pero la mayoría sólo en nombre. Las de 1925 Krazy Kat se parecía más a Felix y en las de principios de los 30 se parecía (a quién más) a Mickey Mouse. Ambas versiones se centraban más en pastelazos que en el bizarro triángulo amoroso del comic. De las de mediados de los sesenta nunca he visto nada, aunque dice Wikipedia que se acercaban un poco más al estilo original.
El uso del globo es específico de los primeros cortos animados: en muchos casos ni siquiera se consideró el uso de tarjetas de títulos, pues ya existía un vehículo para texto en el comic. Me parece interesante que existía una tendencia a mantener el dialecto de la época en los diálogos: incluso en los diálogos de Flip, en un corto de Winsor McKay, cargaba un fuerte acentos. Ya en los cortos hablados, el principal culpable de esto era el Popeye de Fleischer: Jack Mercer hacía garras la gramática inglesa con su idioma urbano de clase trabajadora (aunque a veces no se de dónde proviene tanta libertad con el lenguaje, pues fácil se lleva de calle a los famosos ebonics). La escritura fonética del acento, así como las travesuras lingüísticas de Popeye siempre me han parecido que contribuyen inmensamente al atractivo de estos cortos. Si bien no ayudan exactamente a hacer más universal la caricatura, le imprimen una personalidad única producto de su entorno. En este corto de Krazy Kat es mínimo, pero cuando toque colocar algun corto de Popeye aquí se sorprenderan de lo hilarante que resulta su, emmm, "original" uso de la lengua.
Y ahora que lo pienso, este tipo de cosas ya no son posibles hoy en día. En las últimas décadas se ha malentendido el rol de la TV, el cine, los videojuegos y otras formas de esparcimiento y se les ha adjudicado un injusto papel educativo. En Singapur, Popeye está prohibido porque "promueve el uso del mal inglés". ¡Promueve carcajadas, eso es lo que promueve! Hoy en día se debe sanitizar toda forma de entretenimiento por temor a que algun niño considere ley obligatoria todo lo que ve en la TV. Es una situación de lo más deprimente.
Pedro Arizpe, 11/02/07


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